Siendo esta una cualidad innata a la experiencia humana, hemos perdido la capacidad de conectar entre unos y otros. Cada vez son menos los momentos de conexión, predominando el sentirnos separados y aislados. Al momento de conectarte, el instante en que te sientes parte de lo que esta sucediendo, tu vida está llena de sentido… Es en estos momentos donde nos sentimos totalmente plenos y completos. Al tener problemas de comunicación con una persona, con mi pareja, mis padres o hijos, incluso en mi trabajo, si tan sólo pudiese sentir y conectar con estas personas. Sentir por ella, en ese instante ¡el problema se disuelve!
Es nuestra incapacidad de conectar y sentir por otros, la causa de todos nuestros malos entendidos, sufrimientos, enfermedades y grandes crisis de nuestra vida.
La raíz de nuestros conflictos más profundos, tanto como individuos, diferencias entre mujeres y hombres, entre padres e hijos, entre comunidades y pueblos, entre naciones e incluso entre credos y religiones, esta basado en nuestra incapacidad de experimentar y conectar con el otro.
Como Funciona
Los lóbulos parietales contienen lo que algunos científicos llaman el área asociada a la orientación (AAO). La función del AAO es darnos orientación en el espacio. Podemos dar por hecho que podemos amarrar los cordones y caminar a través de una puerta. Pero esto es posible solamente debido a una furiosa actividad neurológica en la parte posterior de los lóbulos parietales. Un daño en esta área del cerebro puede producir que las tareas más simples, como agarrar un vaso de agua, sean imposibles, ya que el cerebro dañado no puede percibir una distinción entre la mano, el vaso y el espacio entremedio. En el nivel físico, la habilidad para percibir los límites y las diferencias es esencial para nuestra habilidad de realizar tareas.
Sin embargo, en el cerebro humano, el AAO es crónicamente hiperactivo. Esto estimula la conexión amígdala-hipocampo, un par de centros cerebrales que está diseñado para dar un sentido de significado a las percepciones registradas como importantes. Si el AAO, el cual es diseñado para crear una percepción de distinción y separación en un nivel de utilidad, es hiperactivo, la conexión amígdala-hipocampo no tiene otra alternativa más que interpretar esta hiperactividad asumiendo que la separación tiene más realidad que solamente en el nivel de los objetos físicos, como la mano y el vaso. La conclusión es que estamos fundamentalmente, existencialmente separados de todo lo demás. El sentido del “yo existo separado de todo”, el cual el cerebro crea constantemente en reacción a la percepción de lo que es percibido como “otro” distinto al “yo” (la premisa básica de la teoría de relación-objeto en la psicología del desarrollo), es asumido como una absoluta, distintiva separación del “yo” de todo lo demás.